Presentación

              

            En el mundo Antiguo existían ciertas mujeres a las que se conocía por Oráculos, y de las que se decía, estaban iluminadas por los Dioses.
            Aunque fueron posteriormente desprestigiadas por los Cristianos, posiblemente con el fin de ganar adeptos, fueron muy veneradas. La razón, vislumbraban lo que ocultan los velos. Algunas de ellas, incluso profetizaban.

            Se decía que entraban en trance, y perdiendo toda conciencia de sí, las palabras fluían de ellas en verso. La realidad era que ciertamente su nivel de conciencia de sí disminuía, permitiéndoles utilizar sus sentidos primitivos, y por lo tanto ver lo que normalmente no se puede ver. Las palabras no fluían de ellas en verso, sino que simplemente fluían. Una vez recobraban su ser, se ponían en verso, y en ocasiones, entre sus palabras se escondían mensajes para aquellos que sabían ver.
           Solían ser ermitañas, escondidas en cuevas o lugares de difícil acceso. El mundo moderno mitificó este hecho, sin embargo su reclusion era necesaria. A pesar de lo poco accesibles que eran los lugares en los que moraban recibían infinidad de visitas pidiendo consejo. Además de ser menos visitadas que en otros lugares, en plena naturaleza conseguían entrar en "trance" con mayor facilidad. Debido a sus pequeñas rarezas, resultaba muy complicado su desarrollo social. Por estos motivos, y algunos más, se mantenían un poco al margen de la sociedad, aunque en ocasiones influían en el curso de los acontecimientos.

           Tras diversos accidentes con el fuego, no se han conservado verdaderas profecías, sólo testimonios de personas que las tuvieron en sus manos. Las profecías no eran ciertas o falsas, sino que, en caso de error, eran confusamente descifradas  Las profecías son irrefutables.